Aunque todos presumamos de cenar o comer fuera un par de veces al mes (o incluso en más ocasiones, aquellos con más suerte) y leer un montón de reseñas en revistas de ocio, lo cierto es que Madrid tiene la capacidad de sorprenderte gastronómicamente en infinidad de ocasiones. Si no es por la propuesta de la carta de un restaurante es por su decoración, y en muchos casos por una conjunción de ambas (además de otros muchos detalles). Así sucede en uno de los rincones con más encanto de nuestra ciudad: la Bodega de los Secretos.

Ubicado en pleno Barrio de las Letras, en un lugar con, literalmente, siglos de historia y que ha servido como bodega, templo de monjes, refugio durante la Guerra Civil e incluso cárcel durante el franquismo, encontramos un oasis con una excelente cocina mediterránea con muchos toques de vanguardia que destaca por una variedad casi tan amplia como la historia del local.

Bodega de los Secretos

De este modo, y después de habernos maravillado con sus paredes de ladrillo cocido y sus laberintos, testigos de la evolución de Madrid, pasamos a la cuidada y redonda carta que nos propone la Bodega de los Secretos: empezando por los entrantes, desde los clásicos como las croquetas de jamón ibérico o el pulpo a la brasa, hasta otros mucho más “rebuscados” como los espárragos trigueros en tempura de cerveza con salsa japonesa o el trío de ministeak tartar. Pero todos ellos deliciosos.

Los segundos son el paradigma del buen producto bien cocinado, con unos cortes de carne de primerísima calidad entre los destacamos el jugosísimo entrecot del Pirineo, y un pescado fresco (de verdad) acompañado de unas guarniciones que hacen que su ya de por sí sublime sabor se vea potenciado por unos matices gustativos que aportan en todos los sentidos. Sólo tenéis que probar la corvina confitada a baja temperatura con tallarines de calabacín para saber de lo que os hablamos…

Como siempre decimos, dejad sitio para el postre, sobre todo porque sería una lástima que os fuerais sin probar el sorprendente sorbete de gin tonic. O la espuma de crema catalana. Aunque en realidad sería una lástima que os perdierais cualquier plato, dulce o salado, de la Bodega de los Secretos. Pero no os preocupéis, porque si vais, repetiréis.

Cuándo: Lunes a sábado de 13:30 a 17:00 y de 20:30 a 00:00

Dónde: Calle de San Blas, 4; Metro Estación del Arte

Precio: Aproximadamente 40 euros por persona