Si hubiera que ponerle un “pero” a Madrid, quizá podría ser que no tengamos, como dice la canción, playa. Pero el que nuestra ciudad no esté bañada por ningún océano no impide que tengamos un formidable muelle en pleno centro, donde podemos degustar, como si de un puerto se tratara, las mejores especialidades culinarias del mundo. Estamos hablando, por supuesto, de Maddock.

Por si no habías caído, el nombre es un juego de palabras que hace referencia a Madrid y a la palabra en inglés para definir este tipo de construcciones costeras. Dentro del local nos encontramos con una decoración que nos hace transportarnos a uno de esos lugares exóticos del Índico, punto de encuentro durante siglos y en el que confluyen todo tipo de culturas.

Foto: Maddock

Eso sí, en pocos sitios tendremos la luz natural del patio interior de Maddock, que hace aún más especial un espacio ya de por sí atractivo y lleno de espacios diferenciados en los que pasar una velada agradable.

En sus dos comedores podemos disfrutar de una exquisita cocina de mercado, con alma mediterránea, pero con detalles de todas las partes del mundo. Todo ello regado con una cuidada selección de vinos y, para acabar el ágape, las exclusivas copas premium.

Pero pasemos a lo más importante: la carta. Como decimos, se basa en las especialidades más nuestras, pudiendo empezar con unas espectaculares croquetas de cecina de León, rabas de Santander o huevos rotos con patatas y atún rojo. Sin embargo, a partir de esa ya de por sí deliciosa “base” inventan nuevas creaciones que son una maravilla para el paladar.

La infalible tortilla de patatas de Betanzos incorpora en Maddock una riquísima espuma de bogavante, y el arroz de presa ibérica se ve potenciado con un sorprendente pero exquisito aporte de satai y menta. Aunque no os vamos a engañar, pidáis lo que pidáis os encantará.

Foto: Maddock

Esencial probar tanto las carnes como los pescados. El T-Bone steak con patatas Puente Nuevo y bouquet de pimientos al carbón o el steak tartar evolucionado y cocinado con humo son los que más recomendamos para los carnívoros, mientras que aquellos que prefieran los productos del mar encontrarán un nuevo must en el salmón flambeado con salsa Teriyaki sobre falso socarrat de shitake y triguero.

Si siempre os recomendamos que dejéis sitio para el postre, aquí casi os obligamos. Y es que estamos convencidos de que pediréis más de uno. Porque es muy injusto tener que elegir entre una tarta de queso horneada, un coulant de avellana y chocolate blanco o la tarta tatín de manzana con helado de dulce de leche.

Una experiencia gastronómica inolvidable, en la que no echaréis en falta las olas.

¿Dónde?: Paseo del General Martínez Campos, 26; Metro Rubén Darío

Cuándo: Cierra los lunes, domingos y martes solo mediodía

Redes Sociales@maddockmadrid

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